martes, 30 de junio de 2009

Invierte el cuadro de tu vida


Tu vida es como un cuadro de pintura abstracta; muchas veces cuando las cosas no funcionan, persistimos en seguir trillando el mismo camino. No hay dudas de que tendremos los mismos resultados. He aquí una bella historia del porqué muchas veces tenemos que invertir el cuadro de nuestra vida para tener los resultados que buscamos.


Un reconocido pintor en Inglaterra trabajó durante dos años en la preparación de una exposición individual de 20 cuadros de pintura abstracta, todos ellos en formato grande.


Puso toda su ilusión, su arte y sus sueños en un cuadro en especial. Su vida estaba llena de colores, una infancia maravillosa y una adultez camino a una madurez llena de sabiduría. Le puso como título: Los colores de mi vida.


Se abre la exposición, todo un éxito, y en dos semanas, diecinueve cuadros habían sido adquiridos, menos el cuadro que representaba su obra cumbre. La frustración comenzó a hacer estragos en su fina sensibilidad. Se acercó al director de la galería y le preguntó cuales podrían ser las causas por las cuales su obra cumbre no tuvo la aceptación que él esperaba. El director le preguntó que si estaba dispuesto a escucharlo, él podía hacerle tres sugerencias, a lo que el repuso que estaba listo para escucharlas:


1. Como se trata de una pintura abstracta, invierte el cuadro

2. Cámbialo de posición, vamos a colocarlo en la posición 20, será el último cuadro

3. Cámbiale el nombre, te sugiero: Una primavera en París


El pintor aceptó todas las sugerencias y dos semanas después, el cuadro hubo que llevarlo a una subasta, porque cientos de visitantes se interesaron por el mismo.


Moraleja: Si queremos resultados diferentes en nuestra vida, tenemos que hacer cosas diferentes, incluyendo modificar nuestra forma de pensar. También nos sirve de mucho aprender a escuchar a otros, pues nunca se sabe de quien va a provenir la idea que nos va a cambiar la vida para bien.

lunes, 29 de junio de 2009

¿Qué es la felicidad?



La respuesta a la pregunta que da título a este artículo es muy relativa, pues cada quien tiene su propio concepto de la felicidad.
Para muchos es un destino final, pero para otros es el viaje completo. Algunas personas dirán que la felicidad es tener una alta posición económica, un auto último modelo, acceso al más exclusivo club social, o tener el suficiente poder para ejercer su influencia sobre los demás a su propia conveniencia.

A través del tiempo, he experimentado situaciones que me permiten diferir de ese concepto de felicidad, y me he encontrado con que ese bello sentimiento se encuentra en un sinnúmero de cosas sencillas que muchas veces pasamos por alto. He aquí algunas:

v Tener una familia unida, donde reine la unión, el amor y el respeto
v Contar con amigos incondicionales, que te acompañan en las buenas y en las malas
v Gozar de buena salud para poder disfrutar de todo lo que la vida nos ofrece
v Haber quemado tus etapas en el momento justo, para luego no estarte lamentando de lo que no hiciste, o de lo que dejaste de disfrutar
v Ver una buena película, solo o en compañía de personas que quieres
v Un bello día soleado, y si es en la playa, acompañado de la brisa marina, mucho mejor
v Dormir una siesta en una tarde lluviosa
v Dejarte envolver de la música que te gusta y cantarla a todo pulmón o bailarla con energía
v Compartir momentos especiales con tu pareja
v Tener momentos en soledad para meditar y reflexionar sobre como evolucionar hacia un ser humano mejor
v Admitir tus errores, aprender de ellos y seguir adelante
v Quererse y aceptarse a si mismo

En fin, la lista de elementos que constituyen la felicidad es tan larga que no podría nombrarlos todos, ahora bien, lo que si es seguro es que la felicidad es disfrutar cada segundo del trayecto hasta llegar al destino que queremos alcanzar.

No postergues ser feliz. El momento es ahora, y el lugar, justo donde te encuentras.