jueves, 9 de septiembre de 2010

Música para mis oídos


Si hay algo en la vida que podría llamar mi vicio, esa es la música. Escuchar mis canciones favoritas en cualquier momento me provoca agradables sensaciones, o puede traerme lindos recuerdos de épocas pasadas. La música hace la vida más llevadera, y el mejor ejemplo es disfrutar de su agradable compañía mientras nos encontramos en un fastidioso entaponamiento del tránsito. Cuantas veces no habremos cantado a viva voz dentro de nuestros vehículos, o habremos bailado al ritmo de un merengue o una salsa en pleno asiento, arriesgándonos a que nos tilden de locos?


Una de las tantas cosas buenas que tiene la música es que hay una enorme diversidad disponible según lo amerite la ocasión. Es capaz de unir personas, pueblos, e incluso se ha demostrado científicamente que ayuda a incrementar la productividad en el trabajo. También se ha usado como terapia, incluyendo para personas que se encuentran en estado de coma.
Es un excelente paleativo ante el stress que tanto nos afecta en la vida cotidiana. Que maravilloso es dejar llevar nuestros sentidos por una melodía que nos invita a sentir relajación, paz y armonía.

Si lo pensamos detenidamente, también lo podemos usar como un antidepresivo sin efectos secundarios, pues a quien no se le levanta el ánimo escuchando algún ritmo bailable que active las energías!

Es indiscutiblemente un alimento para el alma, cuando la melodía va acompañada de unas letras inspiradoras, que nos llenan de motivación, esperanza y deseos de ser mejores seres humanos.

No he mencionado uno de los efectos más importantes que tiene este maravilloso regalo que es la música, el cual es ser testigo de un bello romance. ¿Cuantas canciones se habrán dedicado a un gran amor, sea para declararlo, o para mostrar arrepentimiento?

Te invito a que pongas alguna canción que te guste mucho y analices los sentimientos que la misma te provoca al escucharla. Es una de las mejores formas de conocerte a tí mismo.