sábado, 25 de diciembre de 2010

Simplificando mi vida


Siempre que va a concluir el año, suceden cambios importantes en nosotros, tanto internos como externos, y el 2010 para mi no ha sido la excepción. Por razones que no ameritan ser comentadas aquí, en los próximos días estaré dejando el lugar donde viví durante los últimos cinco años. Un lugar que a nivel de espacio físico me quedaba realmente grande, y que encerraba un cúmulo de recuerdos que estoy lista para dejar atrás.


Es increíble como algo tan cotidiano como una mudanza puede traer a la mente tantas reflexiones y sentimientos encontrados: representa el final de algo que fue construido con mucha ilusión, pero que por causas del destino no pudo prosperar, pero a la vez, significa la oportunidad de comenzar de nuevo, desde cero y con nuevas esperanzas de las cosas buenas que habrán de venir.


Por otro lado, mientras me encuentro empacando, rodeada de una cantidad considerable de cajas, me pregunto: ¿Por qué acumulamos tantas cosas que no usamos? ¿Qué queremos lograr con esto? ¿Hay algo que debamos probar? ¿Si no me gusta la cocina, que hago con tantos calderos??? En fin, las preguntas que me llegan a la mente son muchas.


Lo que si puedo determinar desde ya, es que en los últimos meses y a raíz de algunos sucesos algo difíciles, pero aleccionadores, he cambiado mi perspectiva de ver la vida. Creo que podemos vivir un poco más simples y frugales, sin que esto implique sacrificar la calidad a la que estamos acostumbrados. Debemos recordar que todo en exceso hace daño. He decidido buscar un punto de equilibrio que me permita vivir justo con lo que necesito y deshacerme de todo aquello que en realidad solo ocupa espacio y acumula polvo, pero que para mí no representa ninguna utilidad.


Todo lo que tenemos debemos usarlo, ya que para algo lo tenemos, verdad? Si no es así, entonces cual es el punto de acumular y acumular. Creo que ese afán es mejor direccionarlo hacia DAR. Dar amor, tiempo, respeto, solidaridad, consuelo a quienes lo necesitan. Eso nos hace mejores seres humanos y la satisfacción es inmensa.


Aún no termino de empacar y el día de mudarme se acerca, pero desde ya siento un alivio enorme, como quien ha hecho una limpieza profunda de su alma, sacando de ella todo lo que está ocioso, inutilizado y polvoriento.


Tengo mucha fé en que este importante cambio traerá secuelas positivas en mi vida, que a partir de ahora será más sencilla y feliz.


Te invito a que te deshagas de todo lo que te estorba, lo que no necesitas, para que hagas espacio en tu vida para las cosas realmente importantes: amar, compartir, servir, brindar tiempo de calidad a los seres queridos, trabajar con amor, vivir con alegría y paz interior. Si logramos esto, el 2011 será un año espectacular!!!!

jueves, 16 de diciembre de 2010

Las Ventanas Rotas


Amigos, les comparto este material que recibí de una colega. Es de la autoría de la autoría de Eliana Moisés Capellán.


En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.


Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto. Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil dePalo Alto.


El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo.


Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional. En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.


Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad, hacer "cortes de pastelito", ir por las calles en contra de las señales de tránsito o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.


La respuesta de los estudiosos fue más contundente; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales, tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales entre sí y comenzarán entonces a crear malas relaciones con la sociedad y quizá algún día llegarán a caer en prisión.


Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad dominicana, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre si, y hacia las autoridades y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de cultura y educación, la falta de oportunidades ha generado un país con ventanas rotas.


La solución yo no la tengo estimado lector pero he comenzado a reparar mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a mi esposo que evite decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir y aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los nietosde mis hijos vean una nueva República sin ventanas rotas.El conformismo, es el alimento de la mediocridad.