lunes, 12 de noviembre de 2012

El poder del pensamiento flexible

 
Así se titula el libro que estoy leyendo en la actualidad, del psicólogo Walter Riso. En este texto he podido aprender que el pensamiento rígido petrifica y estanca, mientras que el pensamiento flexible permite que las cosas fluyan, y puede nutrirse de otros puntos de vista, sin llegar a perder sus creencias.
 
El autor nos propone algunas recomendaciones para ayudar a flexibilizar nuestros esquemas de pensamiento, las cuales comparto textualmente a continuación:
 
  • "Practica el descentramiento cada vez que puedas. Intenta hacer un giro y ponte en el lugar del otro. Conviértelo en una costumbre: ¿Qué sentirá, qué pensará, cómo habrá llegado a esas conclusiones, cómo se sentirá el otro? Aceptar que uno no es el centro del universo es romper el ordenamiento mental de la rigidez. Flexibilidad es integración; rigidez es exclusión.
  • ¿Estás consciente de tu propia insuficiencia o te has creído el cuento de que te las sabes todas? Tienes que desinflar el ego para ser flexible, porque la humildad nace de la necesidad de saber y explorar el mundo. El "no sé" te impulsa; el "lo sé todo" paraliza tu pensamiento. Es mejor no sentirse Dios; eso es demasiada carga.
  • Si eres capaz y si la valentía te aguanta, trata de observar lo bueno y lo malo en ti. No esperes a que otros te digan que torciste el camino. Cae en cuenta tú mismo, autoobsérvate sencillamente porque "se te dio la gana". No hay flexibilidad sin revisión a fondo, sin pasar el antivirus para mentes retrógradas. ¿Ejecutar el análisis de todo el sistema? No lo dudes, aprieta la tecla que diga OK. Echa a rodar el programa de autocrítica. Al principio te sentirás incómodo, pero al cabo de un tiempo habrás creado la maravillosa costumbre de no dejar entrar el dogmatismo a tu vida."
En resumen, poner en práctica lo que nos recomienda el Sr. Walter Riso, requiere de mucha honestidad con nosotros mismos, para hacernos esa auto revisión profunda y a la vez requiere de mucha empatía, para poder sensibilizarnos ante lo que los demás puedan sentir o pensar. Es verdad que puede resultar incómodo, como todo lo que nos saca de nuestra zona de confort, pero vale la pena, porque saldremos enriquecidos de este proceso, y nuestras relaciones interpersonales se verán significativamente mejoradas.