viernes, 28 de mayo de 2010

Si yo tuviera mi vida para vivirla de nuevo


Si YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO - por Erma Bombeck* (escrito después que ella descubriera que estaba muriendo de cáncer).

Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de pretender que la tierra se pararía si yo no estuviera en ella al día siguiente.
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.

Habría invitado a mis amigos a cenar sin importar que la alfombra estuviese manchada y el sofá descolorido.

Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos de la suciedad cuando alguien quisiese prender el fuego en la chimenea. Me habría dado el tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud. Habría compartido más de las responsabilidades que llevaba mi marido.

Nunca habría insistido en llevar cerradas las ventanas del carro en un día de verano porque me acababa de peinar y no quería que mi pelo se desarreglara. Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba. Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida. Nunca habría comprado algo debido a que era práctico, no se ensuciaba o estaba garantizado para durar toda la vida.

En lugar de evitar los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro. Cuande mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habria dicho "más tarde, ahora ve y lavate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento"

Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás. ¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS!!! No te preocupes sobre a quien no le agradas, quien tiene más o quien hace que. En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren."los amigos mantienen el mundo en movimiento.

*Erma Bombeck fue una humorista americana, dedicada a escribir una columna en la prensa, donde describía la vida hogareña cotidiana de los suburbios con un amplio y elocuente sentido del humor. Entre 1965 y 1996 publicó más de 4,000 artículos que fueron leidos por más de 30 millones de lectores.

sábado, 15 de mayo de 2010

El Lirio y la Hormiguita


Amigos, tremenda enseñanza nos deja esta bella fábula. Tenemos que dejar de diferir la expresión de nuestros sentimientos para otro momento, cuando en realidad, es ahora que debemos hacerlo. Así que no esperes más, anímate a brindar ese abrazo, esa sonrisa o decir ¨Te quiero mucho¨, pero hazlo HOY.


Había una vez una hormiguita. Ésta, como toda buena hormiga, era trabajadora y servicial. Se pasaba el tiempo cargando hojitas de un lado a otro. No paraba ni de día, ni de noche, casi sin tiempo para descansar. Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos y para su sorpresa al llegar al estanque vio cómo un pimpollo de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada flor. Se acercó y le dijo: Hola, ¿Sabes que eres muy hermoso? ¿Qué eres? -Soy un lirio contestó. Y tú, ¿Sabes que eres muy simpática? ¿Qué eres? -Soy una hormiga. Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día y se hicieron grandes amigos.


Al anochecer la hormiguita se despidió para regresar a su casa, no sin antes prometerle al lirio que volvería al día siguiente. Mientras iba caminando, la hormiga descubrió que admiraba a su nuevo amigo, se dijo: Mañana le diré que me encanta y que lo quiero con todo mi corazón. Al mismo tiempo el lirio pensaba: Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga le diré lo que siento por ella. Pero al día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar: Mañana iré con el lirio; hoy no puedo, estoy demasiado ocupada, mañana iré y le diré cuanto lo extraño.


Al día siguiente amaneció lloviendo, y la hormiga no pudo salir de su casa y se dijo: Qué pena hoy tampoco veré al lirio. Bueno no importa mañana le diré todo lo especial que es para mí. Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, la lluvia y el viento habían destruido su tallo y su flor estaba marchita, sin vida. Entonces la hormiga pensó: Eso ha ocurrido porque no aproveché el tiempo, porque no hice lo que pensé a su debido tiempo. Por eso mi amigo se fue sin saber todo lo que lo quería, en verdad me siento triste ya que he perdido una gran amistad.


Y así fue como ambos nunca supieron lo importante que eran, el uno para el otro. “Esta fábula nos enseña que no hay que esperar a mañana para decirle a tus seres queridos que lo amas o lo importantes que son en tu vida”