domingo, 7 de noviembre de 2010

El arte de Escuchar



En definitiva, no es lo mismo oir que escuchar. Escuchar implica un compromiso total del resto de nuestros sentidos, no solamente el auditivo. Implica sentir y percibir, poder leer entre líneas, y encontrar el verdadero significado de lo que nos están diciendo. En torno al tema, encontré entre mis papeles, una bonita reflexión sobre "El Arte de Escuchar", proveniente de la División de Comunicación Oral, Departamento de Retórica de la Universidad de Minessota.

1. ESCUCHAR REDUCE LA TENSION. Dar a la otra persona la oportunidad de expresar su opinión o sus preocupaciones puede ayudar a despejar la tensión y hostilidad del ambiente.

2. ESCUCHANDO SE APRENDE. Se puede aprender acerca del tema de que se trata o de la persona con quien se habe, si se atiende 1) al significado de las palabras; 2) a los hechos que se ocultan tras las palabras; 3) a las respuestas recibidfas a las preguntas que uno hace; 4) al contexto de lo que se dice; 5) a la persona que lo dice (teniendo en cuenta sus sentimientos, inteligencia, temperamente, habilidad verbal, hábito de reacción).

3. ESCUCHANDO SE HACEN AMIGOS. La persona que habla se sentirá a gusto con quien le deja hablar y le escucha atentamente.

4. ESCUCHANDO SE AYUDA A LA OTRA PERSONA A RESOLVER SU PROBLEMA. Dar a una persona la oportunidad de hablar de un problema suyo puede 1) clarificar sus ideas acerca del tema, y 2) proporcionar la necesaria descarga emocional.

5. ESCUCHAR AYUDA A RESOLVER LAS DIFERENCIAS DE CRITERIO. No se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con otra persona si uno no entiende su punto de vista. Sólo cuando se consigue un entendimiento mutuo se puede buscar soluciones en común.

6. ESCUCHANDO A LOS DEMAS SE ESTIMULA SU COOPERACION. Cuando una persona ve que otra se muestra realmente interesada por ella y por sus preocupaciones, ideas y opiniones, la respeta y, con ello, a la empresa que ella representa. En consencuencia, se mostrará cooperativa.

7. ESCUCHANDO SE ESTIMULA AL QUE HABLA. Escuchar activa, atentamente y con interés anima a quien habla a presentar mejor sus ideas.

8. ESCUCHAR AYUDA A TOMAR MEJORES DECISIONES. Escuchando, uno puede aprovechar la experiencia de otras perwonas que trabajan en el mismo campo, adquiriendo así mayor información y un mejor criterio.

9. ESCUCHANDO SE APRENDE A TRABAJAR MEJOR. Pregunte a los que trabajan con usted cómo podría mejorar al desempeño de su cometido y escúcheles. Se sorprenderá al ver la pertinencia y utilidad de sus ideas.

10. ESCUCHAR AYUDA A VENCER. Haga buenas preguntas y escuche. "¿Que ventajas ve usted en hacer el trabajo de esta forma?" "Si usted tuviera que indicar a un vecino las características del mejor tractor, ¿Que le diría? ¿Cuál sería la mejor forma de acometer este programa en la zona? Déjeles hablar y véndales al mismo tiempo la idea o el producto.

11. ESCUCHAR EVITA PROBLEMAS. Por lo general, cuando uno habla antes de escuchar a la otra parte, se arriesga a tomar decisiones de las que luego desearía retractarse, a hacer críticas de las que se arrepiente más tarde, o a comprometerse en labores que no puede realizar. Por ello, es mejor escuchar antes de hablar.

12. ESCUCHAR DA SEGURIDAD EN UNO MISMO. Siguiendo atentamente la conversación, uno puede estar seguro de que lo que dice tiene sentido. Atendiendo y entendiendo los argumentos del oponente, se puede estar seguro de que responde en forma adecuada. Escuchando se puede descubrir los defectos que tiene el argumento del otro, ganando así seguridad en la propia decisión. Escuchando, puede uno estar seguro de que su informe sobre la conversación será más preciso que los de los demás.

13. CUANDO UNO ESCUCHA BIEN, DISFRUTA MAS. Escuchando bien se disfruta más de una obra de teatro, de una película, de una conferencia o de un programa de televisión. Además, ayuda a hacerse un mejor criterio de lo que se oye.

14. ESCUCHANDO SE GANA TIEMPO PARA PENSAR. La emisión oral media de palabras por minuto es de 125, mientras que la capacidad de escuchar es de 400 a 600 palabras por minuto. Por lo tanto, al escuchar queda un 75% de tiempo libre. Ese tiempo se puede dedicar no sólo a comprender mejor lo que se está oyendo sino también a pensar respuestas, tomar decisiones y plantear posibles acciones a sugerir. En ocasiones se puede hacer preguntas deliberadas con objeto de ganar tiempo para pensar.

Practiquemos cada día el arte de escuchar a los demás y estoy segura de que estaremos encaminados hacia un mundo mejor para todos.