lunes, 17 de septiembre de 2012

Las Coincidencias No Existen

Te ha pasado alguna vez, que te encuentras muy agobiado o preocupado, te han empezado a invadir pensamientos negativos, debido a alguna situación complicada que estés atravesando en el momento y de forma inesperada te llega un mensaje a tu correo, a tu celular, o recibes una llamada, que te transmite consuelo, nuevas fuerzas y sobre todo, mucha fe de que las cosas van a mejorar.
 
Ayer me encontraba particularmente preocupada y como decimos en buen dominicano, "dándole mucha mente" a una situación en particular, sin embargo, hoy desde temprano empecé a recibir mensajes alusivos a lo que me estaba sucediendo, motivándome a no perder la fé, dejándome saber que Dios siempre llega a tiempo, y que no podemos desesperarnos cuando las cosas no suceden cuando y como queremos, por que todo llega en el momento preciso en que estamos listos para recibirlo.
 
Muchas veces me he preguntado como es posible tanta coincidencia, que justo el día en que más necesito una palabra de aliento, la recibo de la forma y fuente más inesperada. Hasta he llegado a bromear, diciendo que Dios tiene mi correo y BB Pin, porque me envía sus mensajes en el momento justo. Ahora bien, lo más importante de todo esto es tener nuestros sentidos los suficientemente abiertos para poder interpretar lo que nos quiere decir y actuar en consecuencia.
 
Que bueno es saber, que a pesar de lo rápido que estamos viviendo, y de lo impersonal que nos vuelve la alta tecnología, El siempre encuentra la manera de hacernos saber que está ahí dándonos las respuestas que buscamos, en el tiempo que nos conviene.
 
En resumen, siempre he dicho que para mí no existen coincidencias, sino Diosidencias, donde todo ocurre en el lugar y momento preciso, para que lo podamos valorar y disfrutar, porque ya contamos con la madurez y preparación para hacerlo.
 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Lo que expresamos es el reflejo de lo que somos

Me encontraba el domingo pasado en misa, y durante el evangelio, una frase dicha por el sacerdote se me quedó grabada en la mente, y me motivó a escribir este artículo.
 
Dijo, "Es más dañino lo que sale del cuerpo que lo que entra en el". No son sus palabras textuales, pero es la idea central. También agregó que lo que sale de nosotros es el reflejo de lo que realmente somos.
 
Esas palabras fueron un tremendo detonante en mi cabeza, porque me puse a pensar en cada cosa inapropiada que decimos, cada chisme, rumor, crítica destructiva o cualquier palabra negativa, que no beneficia a nadie.
 
Tenemos que cuidarnos de no caer en ese tipo de conductas, porque al hacerlo, esto indica que lo que llevamos dentro no es muy bonito que digamos y deja mucho que desear.
 
Podemos usar los jabones más caros, arreglarnos en los salones de belleza más exclusivos, pero todo eso es simple apariencia. Si por dentro llevamos envidia, rencor, celos, o cualquier otro tipo de sentimiento negativo, de nada sirve embellecernos físicamente, porque al final, lo que reflejaremos será nuestra pobreza de espíritu, mediocridade, complejos de inferioridad y muchas otras cosas que ningún centro de belleza y estética puede arreglar.
 
Procuremos primero ser bellos por dentro, haciendo siempre el bien a quien nos rodea, comunicando las cosas sin herir ni atropellar a los demás, pero sobre todo con fundamentos claros, que no estén basados en el famoso "me dijeron" o "escuché por ahí". Así  nos sentiremos orgullosos de nuestro reflejo, y no hablo precisamente del reflejo físico que vemos en el espejo, sino de lo que reflejan nuestra alma y corazón, que al final del día son las que perduran para siempre.