miércoles, 17 de octubre de 2012

Un día a la vez

Cambiar hábitos negativos no es tarea fácil, eso no es secreto para nadie. Pero una vez tomamos la firme decisión de hacerlo, podemos lograrlo,  y volvernos imparables hasta llegar al objetivo que nos hemos propuesto.
 
Lo importante, al momento de modificar nuestro modo de pensar y actuar, o nuestro estilo de vida, es tener muy clara la razón por la cual lo estamos haciendo, así como también cual es la meta a la que deseamos llegar.
 
Todo esto toma tiempo, y requiere de varios elementos:
 
- Consistencia
- Persistencia
- Disciplina
- Paciencia
 
No podemos pretender cambiar algo de la noche a la mañana, si tenemos años incurriendo en eso que ya no queremos que forme parte de nuestra vida. Por eso he titulado este artículo como "Un día a la vez".
 
No nos ofusquemos queriendo ver el panorama completo, ni pensando en lo lejos que está nuestra meta. Enfoquémonos en hacer algo nuevo cada día en pos de lograr lo que queremos. Si tomamos acción paso a paso, se nos hará el camino menos pesado y más llevadero.
 
De esta forma nuestros nuevos hábitos irán desarrollándose hasta formar parte de nosotros, casi sin que nos demos cuenta y se convertirán en tu rutina diaria.
 
Y si un día fallas, tienes la oportunidad de empezar de nuevo, así que te invito a que no esperes más. Plantéate tu objetivo, y ve tras él, un día a la vez. 
 
 

martes, 2 de octubre de 2012

Amor Incondicional

Hace un rato, navegando en una de las tantas redes sociales donde estoy registrada, me encontré con una conmovedora historia del original disfraz de Halloween que le hizo un padre a su hijo, que tiene que andar en silla de ruedas por haber nacido con espina bífida.
 
El divertido disfraz consistió en un camión de helados, donde el niño, con su uniforme de heladero, podía desplazarse en su "camión" a través de su silla de ruedas, y así ir por su vecindario recolectando dulces, o como dicen en Estados Unidos, "Go Trick or Treat".
 
Además de ser una historia muy enternecedora, nos muestra hasta donde puede llegar el amor de nuestros padres hacia nosotros. Ese es un amor que no conoce límites o barreras. No importa que edad tengamos, para nuestros padres siempre seremos sus pequeños hijos, merecedores de su preocupación, amor y cuidado.
 
Eso es algo que a veces nos cuesta entender, sobre todo cuando somos adultos. No obstante, resulta reconfortante saber que alguien nos ama a pesar de todo, y que aún hayamos fallado muchas veces, ese amor permanece invariable.
 
Contar con ese apoyo y ese amor sin medidas, es uno de los más grandes tesoros que un ser humano puede poseer y que el dinero no puede comprar ni reemplazar.
 
Procuremos valorar cada minuto que tengamos ese amor con nosotros, y que el mismo sea recíproco, es decir, que se lo devolvamos a nuestros padres en la misma magnitud, o aún más, porque además de amarlos debemos de agradecerles por habernos hecho quienes somos hoy, por apoyar, respetar y tolerar nuestras decisiones, sobre todo las equivocadas, porque precisamente en esos momentos es que ellos nos han ayudado a limpiarnos las rodillas cuando hemos caído, y nos han transmitido la fuerza y valor para seguir caminando.
 
Este artículo lo dedico a mis padres, que son mis héroes, mi roca, a los que amo profundamente.

lunes, 1 de octubre de 2012

La vida es simple

La vida, en términos generales, es muy simple, pero por alguna razón desconocida, insistimos en complicarla. Muchas veces, no lo hacemos nosotros directamente, sino las personas a nuestro alrededor.
 
Necesito que alguien me explique el atractivo que tiene representar una complicación para los demás, muchas veces, rayando en hacerles la vida imposible. Para mí eso es un repelente humano. Es como estar caminando sobre vidrio, con temor a que se rompa. Es por ejemplo, tener que decir: "ten cuidado con lo que le dices a fulano, porque es una persona muy complicado". Disculpenme, pero nadie quiere tener que lidiar con personas conflictivas, pesadas o gruñonas.
 
Es mucho más sencillo y bonito vivir en armonía, ser un facilitador de procesos, y no una persona cuyo pasatiempo favorito sea ponerle trabas a los demás. Ser simple es parte del amor al prójimo. No piensen que  la simpleza o sencillez significa dejarnos pisotear. Ojo con eso, si están faltando a nuestros derechos, debemos reclamarlos, pero de forma civilizada, sin hacer las cosas más complicadas que lo necesario.
 
En la simplicidad también hay empatía, accesibilidad, capacidad para percibir las necesidades de otros, y poder brindar ayuda desinteresada.
 
En definitiva, en la simpleza hay más felicidad, paz interior, y menos arrugas. Pongámosla en práctica hoy para iniciar una semana más ligera, y llena de emociones positivas hacia nosotros mismos y hacia quienes nos rodean.