domingo, 1 de agosto de 2010

Como Manejar El Enfado, 2da. Parte


Esta es la segunda entrega de este artículo escrito por el psicólogo y psicoterapeuta español Sergio Huguet.


"A veces es tanta la cantidad de energía que reprimen que esta acaba canalizándose y depositándose en determinadas zonas de su cuerpo, ocasionando una serie de síntomas: contracturas, dolores de cabeza, problemas estomacales, articulares, sentimientos de gran pesar, desaliento y tristeza. Todo ello, en el fondo, no es otra cosa que la resultante de tener una gran cantidad de enfado no expresado.


Muchas personas llevan utilizando este mecanismo de represión de sus enfados prácticamente desde su infancia. Es por ello por lo que han dejado casi de ser conscientes de la gran cantidad de energía y fuerza que aguarda encerrada en su interior, esperando a ser liberada para poder estar al servicio de la persona y no en su contra.


Muchas de estas personas me comentan en la consulta que no pueden dejar de sentir miedo ante la idea de expresar el enfado que sienten con su pareja, su jefe, sus vecinos o sus compañeros de trabajo. Temen, en unos casos, que el guerrero con el que se enfrentan pueda volverse aún más peligroso, y, en otros, ser ellos mismos los que se desborden y no puedan contener toda la rabia que llevan acumulada durante tanto tiempo. Tienen almacenado mucho enfado y también temen exteriorizarlo. Y es comprensible.


Pero, aunque es cierto que no podemos dejar de sentir lo que sentimos, por lo menos sí que podemos decidir qué hacemos con lo que sentimos; en este caso, con el enfado y el miedo. No se trata de no tener miedo a la hora de actuar - es decir, de mostrar nuestro enfado - sino de mostrarlo a pesar de él. Ahora bien, si esta actitud de valentía es necesaria para introducir un cambio importante en la forma de gestionar nuestros enfados y nuestra agresividad, no es menos cierto que requerimos también de unas habilidades que nos permitan aventurarnos en esta tarea con un mínimo de garantías. ¿Cuáles son estos principios? Veamos algunos de ellos.


En primer lugar, casi diría que lo más importante es aprender a encuadrar de nuevo la experiencia de forma que podamos ver el hecho de mostrar honestamente nuesgtro enfado como otra oportunidad de acercamiento a la otra persona y no, como suele ocurrir en la mayoría de los casos, de ruptura de la relación. Se trata, en definitiva, de visualizar al otro estando agradecido con nuestra actitud, y no molesto.


Si tenemos dudas acerca de la posibilidad de que al otro le resulte grata esta actitud nuestra, solamente debemos pensar si a nosotros nos gustaría, en caso de haber sido ofensivos con alguien, que esta persona se nos acercase mostrando su enfado con honestidad y predisposición para el reencuentro.


A la hora de mostrar nuestro enfado, también es muy importante responsabilizarnos plenamente del mismo; es decir, asumir completamente su autoría, reconociendo que somos nosotros los que experimentamos el malestar y no que es la otra persona quuen nos lo causa, pues en este caso estaríamos inculpándola y responsabilizándola de lo que sentimos. Por muy desagradable que nos resulte el trato de una persona para con nosotros somos los que, en última instancia , creamos nuestra experiencia, y no el otro. De ahí que dos personas vivan un mismo suceso de forma diferente, como por ejemplo, dos trabajadores que se toman de distinta manera una fuerte reprimenda de su superior."


Todavía nos queda mucho material sobre este tema para compartir, así que nos vemos la próxima semana.