viernes, 22 de enero de 2010

Superar las experiencias infelices: una gran meta


Todas las personas sin importar la edad han tenido experiencias infelices en su vida. Para un niño el deseo de poseer un juguete, la mascota que se perdió o se murió, podrían ser experiencias infelices.

En el caso de un adulto son muchas las experiencias que caen en esa categoría. Veamos: La pérdida de un gran amor, la de un trabajo, el ansiado proyecto para el que había sido seleccionado (a) y luego se tomó otra persona, en fin, la lista podría ser casi interminable, lo mejor sería que cada persona que lea esto haga su lista y piense como superó cada experiencia infeliz.

También los países tienen sus experiencias infelices, cuando eligen malos gobernantes, cuando su economía no crece a niveles que pueda estrecharse la brecha entre los que tiene mucho y loos que tienen muy poco o no tienen nada. También son experiencias infelices que se superan; si esto no ocurre así, entonces se cae en una crisis. Japón y Europa sufrieron los rigores de la guerra, sin embargo hoy son potencias económicas con un alto nivel de vida.

Toda experiencia infeliz tiene que dejar un aprendizaje, de lo contrario no experimentamos crecimiento. Quien no haya leído un clásico de la literatura mundial como Robinson Crusoe, entonces no sabe lo que significa superar una experiencia infeliz. Por eso quien no saca un aprendizaje de ella, cae en la categoría de mediocre.

Veamos algunas cosas interesantísimas que escribiera Albert Einstein:

- La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.

- Es en las crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

- Quien supera las crisis se supera a sí mismo. Quien atribuye a las crisis sus fracasos y penurias violenta su talento y respeta más los problemas que las soluciones.

La vida es una constante lucha desde antes de nacer, pero el problema que tienen muchas personas es que aún después de salir del vientre de su madre quieren seguir alimentándose mediante un cordón umbilical. Acabemos con las experiencias infelices poniendo todo nuestro talento al servicio de la solución y no como alimento del problema.