lunes, 29 de marzo de 2010

El amor más grande de todos


¿Has escuchado con atención alguna vez, la canción de Whitney Houston, ¨The Greatest Love of All¨? Te traduciré un pequeño estribillo: "El amor más grande de todos es fácil de lograr, aprender a amarte a tí mismo, es el amor más grande de todos".


No es necesario tener un doctorado en ciencias de la conducta humana para saber que antes de poder externar cualquier tipo de amor, tenemos que empezar por amarnos nosotros mismos. Siendo sincera, podría asegurar que cuando amamos a otros, pero por nosotros mismos no sentimos ni siquiera afecto, ese amor que entregamos es disfuncional.


El amor propio se traduce en autoestima, y cuando la misma no existe en nuestro interior esto se refleja en la calidad de nuestras relaciones. La carencia de amor hacia nosotros mismos nos hace creer que cualquier cosa negativa que pase es porque nos la merecemos y vivimos con un permanente sentimiento de culpabilidad. Permitimos que nos atropellen, nos humillen o se burlen de nosotros, simplemente porque no nos damos nuestro justo valor, ni nos respetamos lo suficiente para ponerle freno a ese tipo de situaciones, o a esas personas desaprensivas que se aprovechan de nuestra debilidad.


Es vital sacar un espacio para reflexionar y descubrir todas las cosas maravillosas que tenemos en nuestro interior, que nos hacen ser personas valiosas, especiales, llenas de cosas buenas para compartir con los demás. Procura ver por tí mismo las virtudes de las que estás compuesto, y no esperes que sea otro que lo vea por tí.


Así que colócate en el lugar número uno en tu lista de prioridades, ámate, valórate y respétate para que otros puedan hacer lo mismo; de esta forma, estarás en la mejor condición de brindar un amor de la mejor calidad.