sábado, 10 de septiembre de 2011

Más palabras de sabiduría

Este texto me lo envió por correo un jefe muy querido para mí, el cual refleja su enorme calidad como ser humano, y he decidido compartirlo por esta vía. Desconozco el autor o procedencia de esta lectura, pero definitivamente puede alimentar nuestra alma con cosas positivas, que si llevamos a la práctica, nos pueden convertir en mejores seres humanos.

Según un texto de 1693 encontrado en la Iglesia de Saint Paul de Baltimore (USA)

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio.

Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas sin rendirte.

Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante pues ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones al espíritu.

Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. Usa la precaución en tus negocios; porque el mundo está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; mucha gente lucha por altos ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo. Especialmente, no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor; porque frente a toda aridez y desencanto el amor es perenne como la hierba.

Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando graciosamente a las cosas de la juventud. Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma.

Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado, esfuérzate en ser feliz.