sábado, 3 de septiembre de 2011

Benditas sean las diferencias individuales!

¿Te imaginas que todos fuéramos iguales, pensáramos y opináramos igual, o que tuviéramos las mismas preferencias? Sería un mundo verdaderamente aburrido. Lo que hace enriquecedor y divertido nuestro entorno son las diferencias individuales, el poder conocer las mismas cosas desde las perspectivas de otros.

Las diferencias son como un arcoiris, con distintos colores, uno para cada gusto o preferencia. Si la igualdad de opiniones y gustos fuese un arcoiris, entonces éste sería monocromático.

Lo bonito de pensar distinto es la posibilidad que tenemos de aportar nuevas ideas, que quizá a otros no se les había ocurrido, o aprender algo nuevo de otra persona, con experiencias y personalidad distintas a la nuestra. También, al intercambiar impresiones con otro individuo podemos descubrir que hemos estado equivocados sobre algún tema y que (oh! sorpresa!), no tenemos la razón.

Tener inagotables temas de conversación es otra de las bondades de ser diferentes, pues sería muy tedioso si todos habláramos de lo mismo una y otra vez. Quien dijo que cada cabeza es un mundo, habló por mil años, porque para nuestra fortuna, esa es la pura verdad.

Ahí radica la importancia de que procuremos siempre ser nosotros mismos, siempre diferentes, tal y como plantea una frase que leí alguna vez:

Porqué insistes en ser copia, si naciste siendo un original?

Así que adelante! Sé diferente, audaz, original, rompe esquemas y paradigmas, pero manteniendo siempre el respeto y aceptación de los demás tal y como son.