lunes, 7 de septiembre de 2009

Quien te hace enojar ya te ha vencido


La ira es un escollo para la humanidad. Sin humildad no podemos ser útiles a nuestros hermanos. La ira es una respuesta del orgullo y conduce a la indiferencia y al odio. Cuando esto sucede no cabe la armonía que genera el amor. La ira enferma.

No significa que sea incorrecto sentir emoción de desaprobación por alguna acción, siempre y cuando se someta al autocontrol. Se experimenta pero se maneja, no hay que permitir concentrarnos en ella. La ira hace a todo el mundo su esclavo; destruye la razón. Bajo su efecto no hay error que no se cometa; vuelve a uno insensible.

Es una emoción fuerte producida por un daño real o imaginario, que implica un deseo de venganza. Se genera un gran calor en el cuerpo; actúa como un bumerang dañando a la persona que se pone furiosa. Es un signo de debilidad mental. Si se controla se tendrá una reserva ilimitada de energía, ya que se transmuta en fuerza espiritual.

La raíz de la ira es la ignorancia. Las pasiones se controlan con sabiduría, las personas apasionadas son más irascibles. La pasión es la raíz y la ira es el tallo.

Formas de expresar verbalmente la ira: Usamos términos que expresan una carga emocional más fuerte: Ira, Resentimiento, Rencor, Cólera, Rabia, Furia; éstos implican una mezcla de orgullo herido, pueden llevar más allá de los límites de la prudencia y pueden arrastrar a la violencia descontrolada.

Si usamos términos como enojo, disgusto, irritabilidad, indignación o desagrado, connotan una carga emocional menor, lo que facilita el autocontrol. Esta pasión se va desapareciendo como cuando se desvanece una ola en el mar.

El enojo de una persona que maneja el autocontrol dura un segundo; la ira en una persona que ignora ese proceso dura tres horas, la de un hombre bajo, un día y una noche, y la de un gran pecador, hasta su muerte. La ira estropea el cerebro, el sistema nervioso y la sangre, tres minutos de ira toman mucho tiempo para que el daño sea reparado y peor aún puede causar secuelas irreparables.

Para controlarla no luches contra ella, aprende primero a manejar su fuerza, luego su frecuencia y luego la duración. No dejes que tome cuerpo, entretén tu mente, piensa en cosas elevadas, apréndete esta oración:

"No permitiré que nada ni nadie invada la paz de mi espíritu". Desarrolla la paciencia y el perdón que son grandes acciones de amor. El alimento tiene mucho que ver, ingiere alimentos puros.

Hacen falta 40 músculos para fruncir el ceño y sólo 15 para sonreír; ¿por qué desperdiciar energía? La sabiduría sólo se da en una mente con calma. Es fácil devolver mal por mal y bien por bien. Es difícil y sublime devolver bien por mal.

Autor Desconocido