lunes, 10 de agosto de 2009

Las mascotas, grandes maestras de nuestras vidas


En mi etapa adulta, nunca había tenido la oportunidad de tener una mascota. Desde hace ya cinco meses, he experimentado una de las sensaciones más maravillosas, al tener bajo mi cuidado a una preciosa perrita mestiza llamada Lulú.
Ese ¨personaje¨ llegó a mi vida cuando atravesaba por un momento difícil, y debo decir, que es increíble como una criaturita peluda de cuatro patas puede ayudarte a que la carga sea más ligera, y la vida más llevadera.
Las mascotas son grandes maestros, a los cuales, si les prestamos la debida atención, nos pueden brindar grandes lecciones que podemos aplicar en nuestra vida.

Algunas cosas que he aprendido durante este tiempo:

- Amor incondicional: es increíble como estos animalitos te dan amor, aunque estés triste, enojado, deprimido, te sientas feo o poco agradable. No importa, ellos siempre están ahí, sin cuestionar.
- Lealtad: aunque le brinden cariño a otras personas, nunca olvidan quien es su dueño, su principal proveedor de amor, atención y tiempo.
- El valor de la compañía: te siguen donde quiera que vas, y se quedan contigo mientas cocinas, limpias, te arreglas o ves televisión, por el simple hecho de querer estar contigo. Está demostrado que las mascotas son excelentes compañeros para los niños, ancianos y personas que viven solas.
- No guardan resentimiento: hasta las mascotas olvidan y perdonan que los dejas todo el día solos en la casa para ir a trabajar, y te reciben con el mismo amor de siempre y un poco más, simplemente porque están felices de verte.
- Aceptación: estas criaturas nos aceptan tal y como somos, no se fijan si estamos bonitos o feos, grandes o pequeños, jóvenes o viejos, mucho menos si estamos recién bañados, o si llegamos empapados de sudor. Simplemente nos quieren de cualquier forma que nos encontremos, sin crítica alguna.
- Socialización: cuando tienes una mascota más extrovertida que tú, como es mi caso, te ves obligada a dejar cualquier vestigio de timidez a un lado, y abrir tu mundo a otras personas, establecer lazos de amistad, y hasta fortalecer los lazos afectivos con tu familia.
- Altruismo: nos ayudan a ser menos egocéntricos, ya que tenemos otro ser vivo en quien volcar nuestra atención, cuidado y responsabilidad. Nos recuerdan que no estamos solos, sino que tenemos a alguien más en quien pensar y por quien preocuparnos.
- Escuchar: son muchas las personas que sostienen profundas conversaciones con sus perros u otras mascotas. Admito que yo soy una de ellas. Si bien es cierto que no te van a responder verbalmente, su mirada y su conducta te dejan saber que su atención está enfocada 100% en ti y en lo que tienes que decir.

Tomando en cuenta todas estas bondades, hay que admitir que si los seres humanos interiorizáramos los aspectos positivos de las mascotas, nuestro mundo fuera diferente y mejor. Por algo un número considerable de personas prefieren la compañía de una mascota a la de una pareja, siempre y cuando esa pareja no tenga aunque sea el 50% de las cualidades positivas de una mascota.


Si tienes una mascota, ¿que significado tiene ella en tu vida?, anímate a compartir tus experiencias en este espacio, y déjame tus comentarios, los cuales serán bienvenidos.