viernes, 2 de octubre de 2009

La aceptación personal es parte de la felicidad

Sabemos que la felicidad es un estilo de vida, no una emoción que se siente en un determinado momento y luego se va. Son muchos los componentes que tiene la misma, y uno de ellos es la aceptación. Cuando logramos aceptarnos como somos, altos, bajos, gordos o flacos, con la piel de cualquier o color, o aún con alguna discapacidad, estamos encaminados hacia el alcance de la felicidad plena, pues nuestra mente se va a enfocar entonces, en hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos y que no podemos cambiar.

No insistas en compararte con otras personas, o con estándares de belleza e intelecto que otros han impuesto, ni pretendas ser lo que no eres para complacer a los demás, ya que tú eres un ser único e irrepetible, y quienes te quieren genuinamente, te aman y te aceptan tal como eres, por lo tanto, tu también debes amarte y aceptarte tal y como Dios te creó.

Recuerda la frase que dice: "La belleza está en los ojos de quien la contempla".

Ahora bien, aceptarnos no significa conformarnos, ya que las cosas que no podemos cambiar, es casi seguro que las podemos mejorar, lo que significa que podemos buscar la constante superación mental y física de forma sana, sin llegar a una obsesión dañina.

Te pongo varios ejemplos:

Si no tenemos el peso adecuado para nuestra salud, consultamos a un experto que nos ayude con un plan para llegar a la meta.

Si queremos cultivar más nuestro intelecto, podemos estudiar, capacitarnos, fortalecer nuestro hábito de lectura, para llenar nuestra mente de información positiva e interesante.

Si somos introvertidos a un nivel que afecta nuestras relaciones interpersonales, podemos buscar ayuda profesional, integrarnos a actividades que impliquen conocer a otras personas y obligarnos a interactuar para salir del cascarón.

En fin, aceptarnos como somos es uno de los logros más importantes que puede alcanzar un ser humano, y si encima de todo tenemos la suficiente humildad para admitir que podemos crecer y cambiar, nuestro camino hacia la felicidad está practicamente pavimentado.
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